
Como cualquier artista, experimenté, probé y nunca me puse límites. El arte se transforma y evoluciona.
En mis pinturas, exploré formas sueltas y expresivas, tendencias contemporáneas y colores vibrantes...
Y después de unos años, me sumergí en el realismo. Todo lo contrario a la subjetividad y la abstracción que demostraba en mi arte. Me centro en retratar rostros a lápiz, con todos sus ricos detalles. Es un universo completamente distinto.
Creo que es un regreso a mis raíces, a cuando era niño y dibujaba personas. Representar rostros es el arte de la observación, de una mirada aguda y de la representación estética.
Mi trabajo consiste en transmitir emociones a través del arte. Se trata de reproducir aquello que es importante para ellos.
Izabel París

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